Lo único que nos distingue y nos hace únicos es nuestra
capacidad de volar. Pero tenemos que tener cuidado, no cualquiera puede enterarse, se deslizan muy fácil los títulos de loco. Por
eso nos escondemos, entramos a locales comerciales sin nombre solo para levitar
un ratito dentro de algún cambiador, o elegimos calles super pobladas para ir así
flotando entre la gente, que se mueven tan atareados y ofuscados con su vida rutinaria, que no
presta atención a los 3 cm que nos separan del suelo. Vamos tarareando una
canción, y en esa parte que nos gusta nos elevamos un poco más y nos reímos
bajito.
Si hoy me peino los
rulos voy a ser más liviana, van a rebotar enmarcándome la cara, muy redonda quizás,
quizás ni me importa. Voy a sonreírle al espejo, y voy a salir volando, no por la ventana
porque sería estirar demasiado el don. Aprendimos
a volar pero nuestro cuerpo recién lo está asimilando, todavía está en proceso de
aprender que despegarse es más fácil de lo que parece, que fluir no cuesta
tanto, y va haciéndose amigo del aire, pero de a poquito. Entonces hace falta
que use el ascensor.
Y voy a salir a la calle, y voy a pensar que a veces me bloqueo,
me voy a dar cuenta que pienso boludeces a veces, que me oscurezco sola, y que
me gusta esa melancolía con sabor amargo, que la busco. Y bueno, no se ser de
otra manera pero no me molesta, a pesar de todo. Igual ahora ya no, ahora iba
con el aire, caminando, tarareando, y me olvide que no tenía que flotar si vos
me mirabas, porque tenía que pasar desapercibida, o quizás también lo estaba
buscando.
Entonces cruzaste y me agarraste la mano. –Te vi! Me dijiste,
y se me dibujo una sonrisa redonda, me atrapaste in fraganti, y como no se
quien sos te voy a proponer que camines conmigo, y te voy a enseñar un poquito
a volar, pero solo un poquito, porque no puedo hacer más que darte lineamientos
generales. No es tan difícil.
Primero tenes que pensar que todo lo que quieras va a pasar,
no sé si eso es bueno o malo pero funciona así. Pensá que de ahora en adelante
vas a conseguir todo lo que te propongas, mira hagamos una prueba. Yo quiero un
chupetín, así que paramos en un kiosco y lo compro, sin pensarlo dos veces, también
se me ocurre llamar a mi mamá, a veces no la soporto pero quiero decirle que la
quiero, ves, la llamo y me llega su sonrisa con sabor a mate amargo y tostadas
con miel.
Vos no lo podes creer todavía y yo te entiendo, pero es así
de fácil. Antes también me pasaba algo parecido a eso que veo en tus ojos. Te
saqué de ese sopor así que ahora aunque sea por un rato seguime la corriente. Yo
ya te diagnostique, te leí muy fácil, y sé que funcionas en neutro.
El balance de tu vida hoy da algo neutro, incoloro, que no te llena pero
tampoco te pesa. Neutro. Eso siempre te sirvió. Siempre preferiste la nada
antes que cualquier cosa que no te convenciese del todo. Elegís, tomas
decisiones, pero tendés a la nada. La nada está ahí. Hablas, esbozas planes, y
todas tus palabras tienen igual el acento de la nada. La nada es tu idioma
original, tu lengua materna, y estas aprendiendo a cubrirla con palabras ajenas. Yo también hablaba en
neutro, por eso conozco el acento, pero ves que casi ni se me nota ya, solo a veces,
cuando dejo que hable en mi lugar. Pero ahí ya es elección.
Y no me conoces, y yo te estoy diciendo muchas cosas, porque
siempre digo muchas cosas, porque me lleno la boca de palabras, porque digo
palabras complejas y vomito cantidades siderales de palabras, y capaz te estoy
queriendo decir algo tan simple como que vuelvas a creer, y que le pongas más
alma a tu vida, quizás solo estoy dando vueltas y más vueltas, casi hasta mareándome
sola para decirte algo tan sencillo. Capaz solo porque quería que camines un
par de cuadra conmigo, para darte tiempo a que desempolves tu fuego y reavives
ese humito que tenes en el corazón, el tiempo suficiente para que no te parezca
tan simple lo que quiero decirte, porque no valoras las cosas simples y eso es
todo lo que te falta, no dejar que la vida se vuelva común, no dejes de querer
la vida.
Y bueno, ahora voy a doblar en esta esquina y me voy a ir. Antes
paremos en este local ves que tiene un zócalo alto, voy a volar un ratito, así
para que veas que se puede, y después me voy a ir. Si algún día te vuelvo a ver,
espero verte flotando, y escuchando música que tararees y riéndote como loco
porque nadie más que yo sabe que también sabes levitar. Y ahora te robo un beso, y me voy, y si querés
te podes acordar de mi como la chica que me empujo a que sea distinto, o no,
vos decidís.
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