martes, 22 de diciembre de 2015

Muy rara vez te oí hablar de ti misma. Generalmente tu voz no era sino el eco de mi propio pensamiento.
Te desvelabas con frecuencia y cuando yo nervioso incomodado encendía la luz y te miraba tú me pedías perdón con tus dos ojos verdes de animal enjaulado, te estrechabas contra mis hombros así cubierta por tus cabellos y sólo entonces te adormecías sin moverte y casi sin respirar mientras yo te volvía la espalda con los ojos empapados.
El cuerpo de Giulia-no
Jorge Eduardo Eielson

sábado, 10 de octubre de 2015

susojos

"Sos tan apretable" pienso mientras te estrujo en un abrazo y te digo "cachete" aunque se que eso te molesta a la vez que te causa cierta ternura risueña.
Me gusta masticarte las orejas, solo de vez en cuando; o que juegues a comerme los lunares sabiendo que eso me pone la piel "de gallina".
Casi automático, sonaba Cementerio Club, e indefectiblemente se que me va a hacer calor en el verano sin tus manos témpano.
Me suena la panza, quiero desayunar. Desayunarte. Sacarme las ganas de acabar con vos...
Bailas como si el viento te moviera, con esa naturalidad perezosa, casi imperceptible. Como si solo vos escucharas esa música, que viene de lejos, que no puede ser comunicada.
Mi cama y vos se llevan muy bien, llegaste a asegurarme que es el único lugar en el que podes dormir. No lo creo, pero tu insomnio no es un invitado desconocido. Me gusta el olor que queda en mi almohada cuando te vas, después de cinco intentos fallidos que terminan enredándonos un rato más entre las sabanas.
Te vas, con vos se va un 5% de los pelos del gato, resaltando en tu ropa 95% negra. Te vas, y se queda por acá tu perfume, la remera que usaste para dormir, un poco de tu risa y tu voz casi imperceptible, dando una vuelta. Te vas, me decís chau, pero a esa altura ya deje de prestarte atención, y cuando me quiero dar cuenta ya te fuiste.
Escuchas el agua hervir y te paras a armar mate, el vapor te empaña los anteojos, te reís sola y te volvés borrosa. Sos así de todos modos, la mayoría del tiempo, efímera y distante, muy poco clara.
No voy a ir a tomar una birra con vos, ni te voy a acompañar a esos eventitos que tanto te gustan. No voy a caminar con vos de la mano, ni vamos a irnos de vacaciones con tus viejos. Mamá, cínica, toma pastillas para evadirse y llena sus horas horneando tortas y haciendo jardinería; papá, busca callar su melancolía intrínseca, esa de la que veo un poco en la sombre de tus ojos, entre su trabajo que le ocupa 25 hs. al día y el sillón tallado a u medida en infinitas horas muertas frente a la pantalla. Y tu cariño, flor de su primer primavera juntos, paseas por mi departamento intentando encontrarle sentido a tu existencia, al universo, a lo que sea que sucede en tu cabeza.
Capaz, lo dejaste tirado al lado del sobretodo que te desabotone ayer cuando llegaste, en medio de la avidez por encontrar tu cuerpo, o junto a las medias negras o los zapatos que fuiste perdiendo camino a mi habitación. Capaz lo perdiste cuando te dieron tu primer beso, afixiandote la garganta y estableciendo el silencio como ley primera. Quizas no tenes idea donde esta, y lo buscas desde siempre, sin saber exactamente el qué, el cómo o dónde. Pero lo buscas en el marco de mi ventana, con tu dedo índice, dibujando cosas en lo empañado. Y jugas con las cortinas, y te meces en la hamaca paraguaya del balcón, apareciendo y desapareciendo, escondiéndote de (tus) fantasmas, hasta convertirte en uno.
Un día me dijiste que somos de una raza distinta, puede ser que sea cierto, que afuera el mundo no nos entienda, o sí y nosotros nos creemos demasiado únicos y especiales. Pero vos lo crees, que somos de una raza distinta, y por eso tus días siempre acaban conmigo, tu locura tiene mas sentido en mi mundo, o al menos la envuelve cierta belleza exótica.
O eso quiero creer, pero últimamente noto que, lamentablemente cariño, empezas a darte cuenta que este no es tu hábitat natural, y casi imperceptiblemente, estas buscando la manera de decir ...

domingo, 13 de septiembre de 2015

malos ratos y manías

Caminó las últimas tres cuadras pensando en qué punto se encontraban en ese momento. Se subió al ascensor sin haber encontrado esa respuesta. No sabía muy bien que debería estar experimentando en ese momento, cómo sentirse…
Abrió la puerta del departamento y él se le abalanzó encima, para comérsela en un beso y una promesa de haberla extrañado. No sentía nada. Él le había traído chocolates, pero a ella últimamente todo le sabia agridulce.
Quizás había abusado de duelos imaginarios, intentando despegarse de él, quizás lo había acabado tantas veces en su cabeza que ya no podía disfrutarlo como antes. Se había exiliado, se sentía tan sola, tan vencida.
 Otra vez esa puta melancolía le tiraba el pelo y se instalaba en su cabeza, en su cuerpo, en la punta de sus dedos.
Sus ojos gritaban por auxilio, se le llenaban de lágrimas por las letras más insulsas, estaba rota.

Y afuera tiran fuegos artificiales, el cielo se llena de colores, y ella empieza a apagarse, necesita correr. Pero ¿a dónde? 

domingo, 26 de julio de 2015

madrugada (des)variada

Me he sentido sola hasta reconocer que no era para tanto, 
me he visto encerrada por fuera de mi misma
con miedo a enfrentar los fantasmas que me empeño en seguir alimentando
Pero ahora, solo quedan pesadillas tristes que no me pertenecen
Y ahora, que vuelvo a la inocencia de creer en el amor como forma de ver la vida,
como energía que todo lo cura,
Me subo a la mesa y giro hasta creer que puedo volar
si salto y reboto en tu colchón, 
que es mi fuerte y mi refugio
y no pasa nada, en el sueño y en la vida
y seguís viniendo a dormir en cada insomnio
y te abrazo en cada siesta, en carne o ausencia
... que me coges una y otra vez, y una vez roto 
donde nace el amor es estéril en el cuerpo, 
pero se acumula en las vísceras y nos noquea en lo real.
Absurdo pensar que no me importa realmente 
ningún defecto posible
que florece en mi pecho, que me ilumina los ojos
horizontes torpes
que se despide con un beso de bienvenida 
y me mira cuando finjo que no estoy 
que se marcha, para verme miope
y dice que mejor imaginarme. 
Si agarrarse las manos es cruzar una autopista a ciegas 
que no sabe lo que dice,
que no conozco lo que calla, 
que me esperes,
que ya voy,
porque ahogarme en tus lunares es mi muerte favorita. 

jueves, 11 de junio de 2015

Es que aveces, la mayoría del tiempo, no parecemos de este mundo, y vemos/somos universo, no crees? Que estamos como por afuera de todo, pero ahí intrincados, siendo parte de algo tan vasto que nos conmueve. Y aveces yo estoy tan  Saturno, y vos… estás demasiado Luna… Sí, ya sé, ya sé, pero no ves que tengo muchas, muchísimas lunas, que forman anillos, que me rodean… pero vos sos la única que me preocupa, y busco entender, pero aunque rebusque en tu agujero negro, ese que tenes a la altura del pupo, a ver si encuentro en esa otra dimensión eso que no entiendo, ese sentido que me falta… y estas tan luna ahí orbitando, demasiado Luna, demasiado sola y distante, demasiado blanca, demasiado sonriente… y en tu interior, no sé qué hay. En el mío, no hay nada, solo hidrógeno, helio, y ahora una duda, por tu luz ajena que es todo un misterio. Porque cuando vos sos luna y yo Saturno, quiero acercarme a vos y…

Y mientras, me lees un horóscopo, en el que de repente me decís que tu ascendente está entrando a Saturno, y que con el alivio de Saturno bajas las contracturas, fortaleces los pies y enderezas las ideas; y entre ataques de risa me decís vos sos mi Saturno, y yo…

lunes, 19 de enero de 2015

... pues, aunque en cierto aspecto y para hombres frívolos las cosas no existentes son más fáciles y menos riesgosas para ser representadas con palabras, en cambio, para el historiador fiel y escrupuloso son todo lo contrario: nada escapa tanto a la descripción verbal y nada es, sin embargo, tan necesario colocar ante los ojos humanos, como determinadas cosas cuya existencia ni puede demostrarse ni es verosímil, pero que justamente por el hecho de ser consideradas existentes en cierta medida por hombres devotos y conscientes, pueden ser aproximadas un paso más a la existencia y a la posibilidad de nacer.


y es que mi mayor miedo siempre fue, que existieras solo en mi cabeza