Me he sentido sola hasta reconocer que no era para tanto,
me he visto encerrada por fuera de mi misma
con miedo a enfrentar los fantasmas que me empeño en seguir alimentando
Pero ahora, solo quedan pesadillas tristes que no me pertenecen
Y ahora, que vuelvo a la inocencia de creer en el amor como forma de ver la vida,
como energía que todo lo cura,
Me subo a la mesa y giro hasta creer que puedo volar
si salto y reboto en tu colchón,
que es mi fuerte y mi refugio
y no pasa nada, en el sueño y en la vida
y seguís viniendo a dormir en cada insomnio
y te abrazo en cada siesta, en carne o ausencia
... que me coges una y otra vez, y una vez roto
donde nace el amor es estéril en el cuerpo,
pero se acumula en las vísceras y nos noquea en lo real.
Absurdo pensar que no me importa realmente
ningún defecto posible
que florece en mi pecho, que me ilumina los ojos
horizontes torpes
que se despide con un beso de bienvenida
y me mira cuando finjo que no estoy
que se marcha, para verme miope
y dice que mejor imaginarme.
Si agarrarse las manos es cruzar una autopista a ciegas
que no sabe lo que dice,
que no conozco lo que calla,
que me esperes,
que ya voy,
porque ahogarme en tus lunares es mi muerte favorita.