Tiene terror al derrumbe de sus fachadas, de las paredes que ha construido a su alrededor para protegerse de un mundo que le resulta extraño, de un mundo que muchas veces le parece un mundo a oscuras, un mundo brumoso en el que los perfiles perdieron especificidad, donde la fragmentación prevalece, donde se alternan idealizaciones y caras sin rostro... Pero a la vez presiente que el temido y esperado desmoronamiento futuro ha tenido lugar en el pasado, sin haber encontrado un lugar psíquico donde caer, no ha quedado registrado en ningún lado, pero grita desde las profundidades de su cabeza, reclama el dominio de su alma. Sonríe, con esa sonrisa de quien conoce su falta y acepta su lado oscuro... sabe que adentro hay algo que esta roto, desde siempre, pero que nunca va a poder categorizar. Si sale de aventura en su mente llega un punto en el que entra por una puerta en ruinas, con fallas estructurales y funcionales. Sus marcas, sus bisagras rotas son las de los vínculos fracasados. Lo intenta, pero es en vano, no comprende las relaciones humanas, no puede entender la cercanía, la intimidad le genera desconfianza y la hace sentir vulnerable.
Camina escuchando música, aislándose, colgando su alma de las nubes. Si pudiera bailar mientras camina... ¿definirla? es como tratar de embotellar el aire, sabes que podes hacerlo pero, realmente está ahí? realmente el aire queda en la botella? Es un misterio inconcluso, incluso para sí, como una incógnita sin respuesta....