domingo, 13 de septiembre de 2015

malos ratos y manías

Caminó las últimas tres cuadras pensando en qué punto se encontraban en ese momento. Se subió al ascensor sin haber encontrado esa respuesta. No sabía muy bien que debería estar experimentando en ese momento, cómo sentirse…
Abrió la puerta del departamento y él se le abalanzó encima, para comérsela en un beso y una promesa de haberla extrañado. No sentía nada. Él le había traído chocolates, pero a ella últimamente todo le sabia agridulce.
Quizás había abusado de duelos imaginarios, intentando despegarse de él, quizás lo había acabado tantas veces en su cabeza que ya no podía disfrutarlo como antes. Se había exiliado, se sentía tan sola, tan vencida.
 Otra vez esa puta melancolía le tiraba el pelo y se instalaba en su cabeza, en su cuerpo, en la punta de sus dedos.
Sus ojos gritaban por auxilio, se le llenaban de lágrimas por las letras más insulsas, estaba rota.

Y afuera tiran fuegos artificiales, el cielo se llena de colores, y ella empieza a apagarse, necesita correr. Pero ¿a dónde? 

domingo, 26 de julio de 2015

madrugada (des)variada

Me he sentido sola hasta reconocer que no era para tanto, 
me he visto encerrada por fuera de mi misma
con miedo a enfrentar los fantasmas que me empeño en seguir alimentando
Pero ahora, solo quedan pesadillas tristes que no me pertenecen
Y ahora, que vuelvo a la inocencia de creer en el amor como forma de ver la vida,
como energía que todo lo cura,
Me subo a la mesa y giro hasta creer que puedo volar
si salto y reboto en tu colchón, 
que es mi fuerte y mi refugio
y no pasa nada, en el sueño y en la vida
y seguís viniendo a dormir en cada insomnio
y te abrazo en cada siesta, en carne o ausencia
... que me coges una y otra vez, y una vez roto 
donde nace el amor es estéril en el cuerpo, 
pero se acumula en las vísceras y nos noquea en lo real.
Absurdo pensar que no me importa realmente 
ningún defecto posible
que florece en mi pecho, que me ilumina los ojos
horizontes torpes
que se despide con un beso de bienvenida 
y me mira cuando finjo que no estoy 
que se marcha, para verme miope
y dice que mejor imaginarme. 
Si agarrarse las manos es cruzar una autopista a ciegas 
que no sabe lo que dice,
que no conozco lo que calla, 
que me esperes,
que ya voy,
porque ahogarme en tus lunares es mi muerte favorita. 

jueves, 11 de junio de 2015

Es que aveces, la mayoría del tiempo, no parecemos de este mundo, y vemos/somos universo, no crees? Que estamos como por afuera de todo, pero ahí intrincados, siendo parte de algo tan vasto que nos conmueve. Y aveces yo estoy tan  Saturno, y vos… estás demasiado Luna… Sí, ya sé, ya sé, pero no ves que tengo muchas, muchísimas lunas, que forman anillos, que me rodean… pero vos sos la única que me preocupa, y busco entender, pero aunque rebusque en tu agujero negro, ese que tenes a la altura del pupo, a ver si encuentro en esa otra dimensión eso que no entiendo, ese sentido que me falta… y estas tan luna ahí orbitando, demasiado Luna, demasiado sola y distante, demasiado blanca, demasiado sonriente… y en tu interior, no sé qué hay. En el mío, no hay nada, solo hidrógeno, helio, y ahora una duda, por tu luz ajena que es todo un misterio. Porque cuando vos sos luna y yo Saturno, quiero acercarme a vos y…

Y mientras, me lees un horóscopo, en el que de repente me decís que tu ascendente está entrando a Saturno, y que con el alivio de Saturno bajas las contracturas, fortaleces los pies y enderezas las ideas; y entre ataques de risa me decís vos sos mi Saturno, y yo…

lunes, 19 de enero de 2015

... pues, aunque en cierto aspecto y para hombres frívolos las cosas no existentes son más fáciles y menos riesgosas para ser representadas con palabras, en cambio, para el historiador fiel y escrupuloso son todo lo contrario: nada escapa tanto a la descripción verbal y nada es, sin embargo, tan necesario colocar ante los ojos humanos, como determinadas cosas cuya existencia ni puede demostrarse ni es verosímil, pero que justamente por el hecho de ser consideradas existentes en cierta medida por hombres devotos y conscientes, pueden ser aproximadas un paso más a la existencia y a la posibilidad de nacer.


y es que mi mayor miedo siempre fue, que existieras solo en mi cabeza




domingo, 21 de diciembre de 2014

Odiaba los balances de fin de año, pero inevitablemente los terminaba haciendo. Poniéndose en perspectiva, pensando cómo empezó y como terminaba, que había pasado al medio, que había aprendido o desaprendido. Pensaba sobre la vida, sobre sí misma, sus relaciones. Salía al balcón y sentía olor a lluvia, pájaros cantando y se veía como en una película. En esa película, se paraba en el balcón de su casa, se prendía un porro y lloraba un poco, porque sentía que estaba entendiendo cosas que antes no entendía, porque sentía. Y eso era raro, sentir, un año en el que la vida le había impactado en el cuerpo, la había casi obligado a golpearse con sus peores monstruos, porque como todo afuera era calmo, porque como todo estaba bien podía dedicarse a ella, verse a ella, charlar y (des)encontrarse consigo misma. Piensa que algunos días retrocedió un poco, la misteriosa fuerza oscura la volvió a agarrar desprevenida y no sabe cómo defenderse porque está adentro suyo, no viene de afuera. Y piensa – estoy en armonía, tengo paz, tengo cierto equilibrio- y la fuerza oscura le dice – buuuu soy la fuerza oscura que nace en tu no-apéndice y que domina tu conciencia, esas rota, rota, por adentro y desde siempre, buuuu-. Y ella llora un poco, y patalea, y siente ese dolor en el pecho  como un golpe seco sobre el esternón pero sin el golpe. Como un ataque de asma pero sin enfermedad. Como un dolor pero sin dolor. Un contraerse los músculos y los huesos y oprimir los órganos vitales que residen en el torso pero infantil. Duele pero como en diferido. 

saber poner fin

Ni rencores, ni ganas insatisfechas, ni palabras no dichas…
Ni caricias amontonadas, ni malos tragos, ni restos de veneno…
Ni fingir indiferencia, ni tener que mantener una falsa dignidad…

Ya no queda nada, no me llevo más que un manojo de recuerdos y la convicción de que ya fue suficiente… 

martes, 9 de diciembre de 2014

Todo en el estaba desordenado
Su pelo
Sus ideas
Su casa
Sus lunares
El desorden de sus lunares
Quizás un mapa estelar de galaxias lejanas
Quizás

Quizás las lunas de saturno