Ni rencores, ni ganas insatisfechas, ni
palabras no dichas…
Ni caricias amontonadas, ni malos tragos, ni
restos de veneno…
Ni fingir indiferencia, ni tener que mantener
una falsa dignidad…
Ya no queda nada, no me llevo más que un
manojo de recuerdos y la convicción de que ya fue suficiente…
No hay comentarios:
Publicar un comentario